La presidenta brasileña Dilma Rousseff, quien fue reelegida el año pasado, enfrenta uno de los momentos más duros de su actividad política en tiempos de democracia.

A pocos días de cumplirse el primer año de su segundo mandato presidencial (1 de enero), Rousseff logró calmar el “tsunami político” en su contra después que la Corte Suprema ordenase la semana pasada reiniciar todo el proceso en la Cámara Baja para llevar a cabo el “impeachement” (juicio político) con fines de destitución.

Según analistas políticos, el proceso que se trató en el Congreso quedó pendiente para el 2 de febrero de 2016, lo que permitirá al partido en función de gobierno, Partido de los Trabajadores (PT), ganar tiempo para preparar una mejor defensa.

Revés
De concretarse el “impeachement” contra Rousseff significaría otro golpe duro para el bloque izquierdista de América Latina, dijo el analista político Germán Sarco Torrico.
Protestas en BrasilRecordó que recientemente los principales aliados en la región de Rousseff sufrieron reveses políticos, como la pérdida del poder tras 12 años del kirchnerismo en Argentina y la derrota legislativa del chavismo en Venezuela.

Por su parte, Paulo Pimienta, diputado del PT, señaló al diario O Globo que el bloque aliado del Gobierno reaccionará ante los intentos de la oposición de llevar adelante el juicio político.

Señaló que legisladores de la agrupación Demócrata (DEM) presentaron la semana pasada un proyecto de resolución en la Cámara Baja con miras a alterar el reglamento interno de esa casa y dar luz verde a la creación de listas de parlamentarios para integrar la comisión especial que avalará el pedido de enjuiciamiento a Rousseff.

Delitos
El proceso fue iniciado a instancias de la oposición, que acusa a la Presidenta de haber incurrido en un “delito de responsabilidad” al supuestamente avalar unas maniobras contables con las que el Gobierno maquilló sus resultados fiscales de 2014 y los balances parciales de 2015.

Pedido de cambio
El presidente de la Federación de Industrias de Sao Paulo (Fiesp), Paulo Skaf, defendió la urgencia de un cambio político en Brasil para recuperar la “confianza” de los inversores y señaló que el vicepresidente Michel Temer tiene “el perfil adecuado” para liderar el país.
Protestas en BrasilEl directivo del mayor y más influyente gremio brasileño de empresarios ratificó, en una entrevista con Efe, su apoyo al proceso de apertura del juicio político con miras a la destitución de Rousseff.

De acuerdo con Skaf, presidente de ambas instituciones, “un cambio en el escenario político podría hacer nacer una nueva esperanza, es decir, rescatar la confianza, la credibilidad y hacer que se retomen las inversiones y el consumo”.

Skaf destacó las capacidades del vicepresidente Temer, primero en la línea de sucesión en caso de que Rousseff sea destituida y líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), al que también pertenece el empresario.

“El Vicepresidente es un hombre muy preparado, muy habilidoso, tiene bastante paciencia y mucha experiencia en política”, dijo Skaf, quien agregó que Temer “puede tener el perfil adecuado” para un momento “en el que haya necesidad de conciliación, diálogo y entendimiento”.

Datos: Agencias e Internet
Oposición promete más protestas
La oposición brasileña prometió realizar nuevas manifestaciones por el “impeachment” contra Dilma Rousseff, según reportó el diario Folha de Sao Paulo.

“Las protestas del domingo 13 eran para calentar las turbinas para las protestas del año que viene cuando estará más avanzado el juicio por impedimento, dijo el senador Cassio Cunha Lima, del Partido de la Socialdemocracia.
Protestas en BrasilEl congresista socialdemócrata manifestó que la menor participación de opositores al Gobierno no es algo “irreversible”, pues el número de indignados irá creciendo.

Por su parte, el dirigente socialdemócrata Aloysio Nunes Ferreira, excandidato a la vicepresidencia en 2014, dijo que “el ‘impeachment’ no es golpe y que su partido tiene predisposición a respaldar a un eventual gobierno de unidad nacional encabezado por el actual vicepresidente, Michel Temer.

DILMA SE DEFIENDE
La semana pasada, Rousseff aseguró que los intentos de sus opositores por llevar a cabo un proceso de juicio político para destituirla no tienen base legal ya que no existen cargos en su contra.

Según la Mandataria, no hay causas en su contra porque tiene una vida “sin manchas”. “No hay ningún cargo establecido contra mí”.

Luego de meses de caídas históricas, Rousseff mostró una ligera recuperación en sus índices de aprobación, según una encuesta publicada el martes por el diario Folha de Sao Paulo.

La última encuesta del Instituto Datafolha reveló que el apoyo al Gobierno pasó del 10 por ciento de noviembre a un 12 por ciento en diciembre, mientras que el rechazo a la gestión de la Mandataria bajó del 67 por ciento obtenido en el anterior sondeo de noviembre a un 65 por ciento actual.

En agosto, el rechazo había sido del 71 por ciento, el más alto desde el inicio del primer mandato de Rousseff en 2011.

El sondeo también mostró que un 60 por ciento de los entrevistados está a favor de la apertura de un juicio político con fines de destitución contra Rousseff, ante el supuesto “maquillaje fiscal” del informe contable que presentó el Gobierno. Un 34 por ciento de las personas consultadas, por su parte, rechazó el “impeachment”.  En junio, un 66 por ciento de los encuestados defendía la apertura de un proceso de juicio político.

No obstante, el 58 por ciento consideró que un eventual gobierno al mando del vicepresidente, Michel Temer, que como primero en la línea de sucesión asumiría el poder, sería igual o peor al de Rousseff.

Sobre el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, un 82 por ciento es favorable a que deje el cargo y un 8 por ciento lo apoya.

De cara a las elecciones presidenciales de 2018, en un primer escenario, con Aécio Neves como candidato del PSDB, el sondeo de Datafolha muestra que el senador opositor estaría al frente con el 27 por ciento de las preferencias, seguido del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, del oficialista PT, con 20 por ciento, y de la ambientalista Marina Silva, del partido Rede, con el 19 por ciento.

En otro escenario, con el lugar de Neves ocupado por el gobernador de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, Silva se pondría al frente con el 24 por ciento de las intenciones de voto, en empate técnico con Lula, que obtendría el 22 por ciento. En tercer lugar estaría con Alckmin, con el 14 por ciento.// Los Tiempos.com

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